Caracterizada por generar y transferir tecnología que ha formado parte de la disminución de las pérdidas económicas en el cultivo de caña azúcar, ocasionada por insectos plaga y enfermedades, la Coordinación de Entomología de Fundacaña a través de su Programa de Manejo Integrado, continúa ampliando su radio de acción, permitiéndole al productor obtener mejores rendimientos, sin perder de vista el impacto ambiental positivo que los controladores biológicos están aportando en todo el mundo.

En este horizonte, la producción del insecto benéfico Cotesia flavipes, ha reducido el impacto negativo del complejo de taladradores del género Diatraea spp., disminuyendo la intensidad de infestación (I.I.) de estos limitantes bióticos, para convertirse en una opción rentable y ecológicamente equilibrada.

Este logro, se ha venido alcanzando con el apoyo de representantes de centrales azucareras aliadas, asociaciones de productores y el Instituto Nacional de Investigaciones Agrícolas (INIA), quienes bajo las directrices de Fundacaña, integran el Comité Técnico de Plagas (CTP), encargado de compartir las diferentes metodologías de trabajo y los avances en cuanto al manejo integrado.

Un nuevo plan de acción…

El Ingeniero Carlos Azuaje, Coordinador de Entomología de Fundacaña, explica que desde enero de este año, se viene ejecutando un nuevo plan de acción para cuantificar los daños ocasionados por las diferentes plagas que atacan el cultivo y muy especialmente por el complejo de taladradores, a los fines de calcular las pérdidas en toneladas de azúcar en las diferentes regiones cañeras del país (durante la zafra 2016-2017) y poder así aplicar un manejo integrado más efectivo, que se traduzca en incrementos de producción y en una mayor rentabilidad.

En este sentido, el plan arrancó con una primera etapa para unificar criterios y hacer una evaluación de daños bajo la misma metodología, siendo infestación (I.), intensidad de infestación (I.I.) e índice de intensidad de infestación (I.I.I.), los tres aspectos a evaluar, registrar y reportar, para obtener finalmente, un factor de pérdida (FP).

Actualmente, se realiza un muestreo en las parcelas o tablones de las diferentes centrales que tengan un alto índice de infestación, a los fines de actualizar los datos de campo que permitan comparar resultados y a través de un análisis estadístico, determinar la pérdida por variedad.

Como parte de la metodología se definió un área a muestrear del 20%, cuatro (4) puntos por tablón representados por las diferentes variedades y un tamaño de muestra de 20 tallos por hectárea.

“Al aplicar este tipo de técnicas, podemos evaluar el comportamiento de parasitoides que están ejerciendo una bioregulación natural positiva y este aspecto nos ayudará a diseñar nuevas estrategias, en aras de manejar integralmente al insecto plaga y dar resultados oportunos a las demandas del sector”, comenta el Ingeniero Luis Figueredo, investigador del INIA y especialista en el área.

Bajo esta misma idea, el Ingeniero Miguel Arias, Gerente de Investigación y Desarrollo de la Sociedad de Cañicultores del Estado Portuguesa – Socaportuguesa, señala que Diatraea produce un daño que involucra cambios químicos en el tallo, lo que se traduce en pérdidas para la fábrica al procesar la caña contaminada, por lo que el desarrollo de nuevas líneas de acción como las explicadas anteriormente para determinar el factor de perdida, servirán de referencia para describir el impacto de su presencia y el deterioro y la importancia de mantener un eficiente manejo integrado en todo el país.

Esfuerzos que se traducen en logros  

Un trabajo realizado por el CTP, próximamente a ser expuesto en el XXV Congreso Venezolano de Entomología 2017, arrojó que El FP estimado en la ecuación de rendimiento para la unidad de I.I. es de 0,64 kg de sacarosa  por 100 kg de caña de azúcar, partiendo de una plantación comercial de la que se tomaron 26 muestras.

Así mismo, en un caso muy puntual, investigaciones realizadas por el Ingeniero Arias en Agropecuaria El Retorno del Central Azucarero Portuguesa, arrojaron que por cada 1% de I.I., se pierde 0,596 kg de azúcar por tonelada de caña. Todo ello se traduce en una estimación de pérdida considerable, pero también en una oportunidad para introducir organismos vivos dentro del proceso biológico, que puedan contrarrestar el daño y resultar 100% efectivos.

Se espera en lo que resta de año, obtener datos de pérdidas económicas más exactas en cada una de las centrales azucareras afiliadas, para llevar a campo nuevas técnicas de trabajo, aumentar la producción a nivel nacional y seguir garantizando los más altos índices de calidad en la producción de caña de azúcar.

 

Lcdo. Gustavo Mendoza

Unidad de Información y Transferencia de Tecnología-UNIT

Fundacaña